HARRY'S LOVE WEEK

El amor.. Ese gran desconocido con el que muchos lidian a diario.Puede que no te entiendas mucho con él, o que tengas suerte y sea unos de tus grandes amigos durante mucho tiempo, para algunos, incluso, toda la vida. Pero no te vamos a contar nuestras idas y venidas con el amor, sino las grandes historias que han parado el mundo entero con solo una mirada. Y eso, precisamente, puede aplicarse a una de las parejas más bellas que ha dado Hollywood: Romy Schneider y Alain Delon.Coincidieron en el set de la película Amoríos, en 1958, en plena veintena. Y, sin conocerse de nada, Alain la esperó a la salida del aeropuerto de Orly con un ramo de flores y una invitación al restaurante Lido. Nadie podría resistirse a ello y Romy, no fue la excepción. En su primera cita, sólo consiguieron hablar con signos, ya que ella únicamente hablaba alemán y él francés. Pero las señas dieron sus frutos, haciendo que pocas horas después, Alain pronunciase las únicas palabras que sabía en el idioma de ella. ¿Os lo imagináis? Si, fue un Ich liebe dich, o lo que es lo mismo, te quiero. Para dos desconocidos al uso esto habría hecho de su cita una rareza (incluso un hasta nunca) pero, en este caso, la chispa surgió. Formaban una pareja de guapos envidiable aunque todo acabó poco después dejando las retinas de medio mundo atónitas. Y, de una pareja que finalizó con un ramo de flores y, un adiós, por parte de Alain, pasamos a la de otros guapos de Hollywood: Clarck Gable y Calore Lombard. El amor puede surgir de muchas formas pero, con una llegada en ambulancia (camilla y tacones incluídos), a una de las fiestas top de LA, no pasa todos los días. Esta fue la espectacular llegada de la siempre bromista Lombard, que hizo que Gable pasase a interesarse por ella. Ambos llevaban carreras paralelas como sex symbols y, una vez más, el público enloqueció y volvió a tener fe en que la belleza y el amor triunfase. Se casaron y, durante un tiempo, fueron felices y comieron perdices. Hasta que llegó la tragedia: Lombard murió en un viaje en avión.Pero, amigos, que esto no haga que vuestra fe en el amor se vea mermada. Existen las grandes historias, las de toda la vida y hasta que la muerte los separe. Y, esta, con gran diferencia de edad incluída. Es el caso de Humphrey Bogart y Lauren Bacall: un amor intenso que duró sólo 12 años, hasta que él se fue para siempre, no por voluntad propia, claro.Bogart y Bacall se conocieron en un rodaje, lugar en el que Humphrey aprovechó para visitar el camerino de su compañera de reparto y plantarle un beso de película (no se me ocurre mejor lugar para hacerlo) que dejase huella en ella. Y vaya si la dejó. Y, como colofón final, un amor de esos que traspasa fronteras y va más allá de lo conocido, el de Paul Newman y Joanne Woodward. Lo suyo fue una historia Disney en toda regla. Se conocieron en 1957, al principio a ella no le gustaba Paul pero poco a poco fue cayendo rendida. Se casaron en 1958 y desde entonces compartieron lo bueno y lo malo durante 50 años de envidiable relación hasta la muerte de Newman en 2008.Y es que el amor es imprevisible pero, no por ello, dejéis de creer nunca, que nos trae muchísimas alegrías.

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